Snorkel en Raja Ampat

El paraíso de Raja Ampat hoy me iba a enseñar uno de los paisajes más bonitos que había visto en toda mi vida. Son las 5 de la mañana y Gunter llama a la puerta de mi cabaña overwater situada en el Parque Nacional de Pyanemo. Estoy a tan solo un paso de conseguir la alegría. Tengo tantísimas ganas de comenzar la excursión que apenas puedo desayunar esas magníficas tostadas acompañadas de una tortilla que huele de maravilla, pero he de decir que no consigo resistirme y ataco el desayuno. Mmmmm qué rico!! Lo saboreo durante varios minutos hasta que decidimos ponernos en marcha rumbo a uno de los puntos con mayor biodiversidad marina del mundo.

El capitán Jack nos dirige en barco privado siendo guiado por Gunter, que siempre va en la proa del barco avisando de posibles troncos que se encuentran a lo largo del camino y que si no los esquivamos podríamos tener una avería en el motor. La función de Gunter es muy importante en todo momento, es un chico todoterreno que te hace tanto de guía como de cocinero y la verdad es que todo lo que hace, lo hace muy bien y con mucho amor. Los motores comienzan a apagarse y poco a poco empiezo a sentir muy cercana la naturaleza y el silencio de los mares de Indonesia. Es hora de prepararse para un salto con un destino muy claro: ¡el paraíso! No hay nada alrededor, tan solo dos formaciones rocosas de 4 metros de altura aproximadamente sobre el nivel del mar y un diámetro de 20 metros cada una.

Gunter y yo nos miramos y decidimos saltar a la vez con intención de descubrir este paraíso a la vez o al menos eso es lo que yo quería pensar porque él habría experimentado esta sensación cientos de veces. ¡Ya está! Mis ojos no pueden creer lo que ven y es que estoy rodeada de decenas, ¡qué digo! Cientos de peces de todos los colores y tamaños que existen, es increíble. Es necesario estar en continuo movimiento para que la corriente no sea mi enemiga, pero por momentos me gustaba pararme y esperar a ver como reaccionaba este mundo submarino que estaba bajo mis aletas. Vale la pena grabar este espectáculo de la naturaleza con una cámara de video, pero si solo has traído tus ojos a este lugar perdido en medio de la nada te aseguro que va a merecer la pena igual. Rocas rodeadas de peces a los que no les importa ni lo más mínimo que estés compartiendo una parte de su día a día con ellos, viendo como comen, se persiguen y nadan en conjunto como si de una familia de decenas de integrantes se tratara. ¿Cuántos metros podría haber desde la punta de mis aletas hasta el suelo? ¡Buena pregunta! Quizá estaríamos hablando de una distancia de 25 metros de profundidad lo cual hace que el agua cristalina deje ver con total claridad los corales, conchas y estrellas de mar que se encuentran en el fondo del mar. Después de casi dos horas nadando de un lado a otro intentando conocer las diferentes especies de peces (he hecho hasta una rima) decidimos avisar al capitán Jack Sparrow para que se acerque a recogernos y emprendamos la vuelta al hotel.

 

Durante el regreso solamente era capaz de pensar lo afortunada que había sido de haber podido conocer este increíble lugar de la mano de mis compañeros de viaje Gunter y Jack que, por cierto, estaban haciendo que mi experiencia en Raja Ampat estuviese siendo mucho más auténtica de lo que jamás pude imaginar.

 

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